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Recomendaciones y criterios terapéuticos en el tratamiento con la apitoxína de Apis mellifera

G. Salamanca Grosso***; S. Salamanca Pacheco**; Eduardo Parra***
***Departamento de Química-Facultad de Ciencias
Universidad del Tolima
**Centro de consumo de productos Apícolas
*Firavitoba-Sogamoso Boyacá Colombia - Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.
***Escuela colombiana de medicinas Alternativas Copronat - Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. 

El potencial de la apitoxína puede validarse desde distintos tipos de acción, se ha reportado en la literatura el marcado efecto estimulante del sistema inmunológico, que se manifiesta en la formación de células multinucleares, monocitos, macrófagos, linfocitos T y B además de reducir el contenido de proteína en el plasma sanguíneo por la variación de la permeabilidad de los vasos, así como el ritmo cardiaco y la presión arterial, pues posee propiedades antiarritmicas, ya que elimina las arritmias producidas por la excitación eléctrica y la inoculación de estrofantina.

El liquido influye efectivamente en el sistema nervioso, bloqueando la transmisión de estímulos a las sinapsis periféricas y centrales, mejora la conducción de los impulsos de la fibra nerviosa y disminuye la desmielinización. Durante el tratamiento de enfermedades no se forman anticuerpos contra el apitoxína de abejas y por ello el organismo humano no se acostumbra a éste: las picaduras repetidas o las inyecciones de la apitoxína en el organismo son cada vez más efectivas.

Una reacción farmacológica en respuesta por acumulación de la histamina, serotonina y acetilcolina, con reacción alérgica, debido a los anticuerpos humorales frente a alérgenos presentes en la saliva y el veneno. Desde el punto de vista de laboratorio se considera que la dosis letal, por vía endovenosa, es de 4.5 mg/kg para el ratón y de 3.2 mg/kg para el conejo. El veneno es cien veces más tóxico para los vertebrados que para los animales inferiores, aunque su poder de acción sea el mismo en ambos casos. La administración del veneno tanto en el perro como en el gato, por vía endovenosa, da lugar a un descenso rápido de la tensión arterial, polipnea, hiperperistaltismo intestinal y retardo en la coagulación sanguínea, lo que se atribuye a la inhibición de la tromboquinasa.

Por lo anterior se deduce entonces que el veneno de abejas corresponde a una mezcla compleja de compuestos químicos con actividad citotóxica como las fosfolipasa A, un polipéptido del tipo melitina y el péptido apamina entre otros. La fosfolipasa A es el alergeno principal, que junto a la melitina representan en su conjunto el 75 % de los componentes, La acción de la apitoxína, se puede explicar en virtud al efecto bloqueador del sistema respiratorio y la adherencia a los glóbulos rojos produciendo hemólisis. Se ha demostrado que una inyección de melitina (proteína extraída del veneno de abeja), determina una baja de la tensión sanguínea, la hemólisis (destrucción de los glóbulos rojos), una contracción de las fibras musculares estriadas y lisas, suprime los relevos neuromusculares y ganglionares. Igualmente la hialuronidasa otro de los componentes de la apitoxína, aumenta la permeabilidad de los capilares sanguíneos. 

La permeabilidad de los vasos es definitiva, pues cuando disminuye, a causa de perturbaciones del funcionamiento del sistema capilar a consecuencia de envejecimiento o de estado mórbido del organismo, entraña trastornos graves de las condiciones de intercambio entre los órganos y los tejidos. Hoy día, está reconocido que la permeabilidad entre el tejido conjuntivo y los capilares sanguíneos depende esencialmente de la acción fermentativa del ácido hialurónico que entra en la composición del tejido conjuntiva. Las sustancias que contienen hialuro-dinasa (veneno de abeja, hirudina, ronidasa, extracto testicular y espermina).Dosis muy débiles determinan un aumento de esta permeabilidad.

La apamina representa cerca del 2% de la apitoxína total, esta resulta menos toxica que la fosfolipasa A, se comporta como una neurotoxína de acción motora, con efectos cardioestimulante, de manera análoga a como lo hacen las drogas adrenérgicas, con un efecto antiarrítmico. Un 2% de la apitoxína de las abejas se ha identificado como fracción MCD (Mast Cell Degranulation), que bien podría interpretarse como el factor de granulador de los mastocitos 

Se ha observado que hay individuos que presentan inmunidad a la apitoxína y que no reaccionan ante las aguijoneadas, es el caso opuesto a los alérgicos, cuya sensibilidad los hace sobrerreaccionar a la apitoxina Está comprobado que a medida que aumenta la edad, menor es la resistencia. Los artríticos y reumáticos reaccionan levemente o no reaccionan a la apitoxina, la inmunidad patológica a la apitoxina se limita sólo al reumatismo y la artritis verdaderos.
Se sabe que uno de los mejores remedios para el tratamiento contra las aguijoneadas consiste en beber alcohol. Pues bien, los alcohólicos tienen fuerte resistencia a la apitoxína. Existen cuatro tipos de inmunidad así:

Uso terapéutico

La aplicación de la apitoxína debe proseguir bajo indicaciones especiales, en primera instancia se debe extraer el aguijón, teniendo en cuenta que la bolsita del veneno pende del aguijón. En la aguijoneadas recientes y leves, cuando no hay una reacción exagerada a la misma, pueden llevarse a cabo de toques vinagre antihistamínicas y envolturas húmedas y frías. 
En el caso de aguijoneadas en las partes distales de los miembros, aplicar un torniquete para impedir o retrasar la absorción de la toxina (esto debe hacerse inmediatamente tras la picadura), se puede inducir la aplicación de cremas con glucocorticoides y colocación de fomentos húmedos con agua y alcohol (1:1). En caso de presentarse un estado de shock grave, se administrarán 10-20 de gluconato cálcico al 20% por vía endovenosa, y la misma dosis por vía intramuscular. En caso necesario, estas dosis pueden repetirse a las 4 o 5 horas. Son útiles también la adrenalina (1/2 a 1 mg por vía intravenosa o intramuscular), los corticoides por vía intramuscular (25 mg de cortisona cada 6 horas y los antihistamínicos por vía oral o intramuscular. Los analépticos y las vitaminas C y K, forman parte del tratamiento coadyuvante. En casos gravísimos, hay que rehidratar al paciente y administrarle oxigeno. La reacción alérgica al veneno de insectos, es reproducible y se repite en situaciones sucesivas, pudiendo incluso agravarse.

La terapia con apitoxina no produce ningún efecto colateral adverso, no importa cuánto tiempo se haya usado. Es segura, efectiva y cuesta poco. Se pueden aplicar directamente las abejas al paciente para que lo piquen en la parte afectada del cuerpo, o usar inyecciones del veneno obtenido de las abejas y conservado en polvo en frascos estériles hasta que se disuelva. Las principales formas de aplicación de la apitoxina van desde la aplicación directa por picadura directa de la abeja, inyección de preparados estandarizados, uso del ultrasonido por (fonoforesis), ionización, frotación mecánica, inhalación y aplicación supralingual. En condiciones de tratamiento se pueden hacer administraciones directamente por aguijoneada de la abeja, o usando apitoxína en inyecciones intradérmicas, administrando ungüentos de apitoxína, Inhaladores o Pastillas. El síndrome de aguijoneadas múltiples se presenta bajo condiciones de ataque masivo, desencadenando reacciones complejas que pueden resumirse en el cuadro de la figura 1.


Figura 1. Síndrome de envenenamiento por aguijoneadas múltiples de Apis mellifera


Fotos I a III. 2horas desde la aguijoneada: Acción local humedecimiento de la piel dolor localizado e intenso

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Fotos:IV-VI. Incremento local de la temperatura actividad anestésica, acción endorfinica alta y localizada en 4-8 sin evolucion

Lamina VI-IX. 12-24 horas. Efecto nivelador reducción de la inflamación comezón localizada. (Fotografias experimentales del Autor). Secuencia fotográfica correspondiente a la acción de la apitoxína de Apis mellifera sobre el tejido blando de la cara en un periodo de 24 horasReferencias

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