Prevención del pillaje y del "saqueo"

Orlando Valega
Apicultor de “Apícola Don Guillermo”
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Prevención del pillaje

El pillaje es el impulso fuerte e incontenible de la abeja por robar sustancias dulces y fundamentalmente miel, ante situaciones predisponentes de lo mas diversas y en presencia de un estímulo desencadenante determinado. Las abejas se ponen en una estado de excitación muy particular con movimientos oscilantes y frenéticos.

Los principales factores que predisponen al pillaje son

La escasez de néctar en las flores. Cuando se corta bruscamente el ingreso de néctar después de una buena recolección. La disminución del ingreso de néctar después de la mielada en otoño deja muy propensas a las abejas al pillaje, el menor descuido puede causar grandes molestias por la agresividad que provoca y perdidas de colmenas por matanzas de abejas en combate.

Cuando el tiempo es inestable y hay pronóstico de tormenta –por mas lindo que parezca el tiempo- las abejas están muy dispuestas a pillar y además, se ponen muy agresivas. Los días de mal tiempo, nublado, llovizna, lluvias prolongadas que lavan el néctar de las flores o hacen difícil la tarea de recolección. etc. Colmenas con muy pocas reservas están siempre mucho mas dispuestas a pillar que las colmenas que tienen abundantes reservas de alimentos. Después de una cosecha inadecuada e imprudente en la que no se dejan reservas a las colonias se las expone al impulso de pillar. Ante las situaciones mencionadas anteriormente las abejas están predispuestas al pillaje, pero para que comiencen el proceso debe haber un detonante o estímulo.

Estímulos desencadenantes o detonantes del pillaje

Es muy difícil que se produzca pillaje sin que toquemos las colmenas del apiario, por lo tanto el principal factor detonante es la apertura y revisión de una colmena del apiario.

El olor a miel es un estimulante fenomenal del pillaje, el olor a la cera y el propóleos también lo son. Las abejas se ponen ávidas de todas las sustancias dulces; jugos de frutas, coberturas de postres, tortas, facturas, malazas varias, jarabe de azúcar etc.

En situaciones en que las abejas están predispuestas al pillaje, ante el menor estímulo se desencadena el fenómeno, pero apenas cambian los factores predisponentes, o desaparecen los estímulos, cesa el estado nervioso y frenético que impulsa a las abejas a robar, comúnmente llamado; “Pillaje”. Puede suceder que en ciertas horas del día se corte el ingreso de néctar, observándose síntomas de pillaje y luego, cuando vuelve a entrar néctar a la colonia, automáticamente todo vuelve a la normalidad
Lo mismo ocurre con las condiciones climáticas. Hay veces que las abejas están muy pilladoras, y en determinado momento, de golpe dejan de robar, como por arte de magia se retiran y siguen con sus tareas habituales.

De la misma forma, cuando se elimina el factor detonante o estimulante también se corta el pillaje. Si el olor a la miel es el estimulante, limpiando todos los vestigios de miel, se corta el pillaje.

El pillaje está muy relacionado con la agresividad, hasta las colonias mansas, ante el acoso de las demás abejas se inquietan y se ponen agresivas.

¿Cómo prevenir el pillaje?

Debemos evitar de trabajar con las colmenas en momentos que sabemos que están predispuestas. Fundamentalmente hay que evitar los factores predisponentes y eliminar todos los estimulantes o detonantes del pillaje.

Como medida preventiva es muy aconsejable cosechar después que pase el flujo principal de néctar -porque las abejas están mas agresivas y estresadas por el gran trabajo que representa la cosecha y deshidratación del néctar- y antes de que decline mucho la mielada porque se ponen mezquinas de la miel, muy predispuestas al pillaje y agresivas.

Evitar el trabajo con las colmenas en días nublados y de inestabilidad manifiesta. Para evitar el pillaje hay que dejar todo lo que pueda liberar olor a miel o jarabe en el sector del apiario opuesto a la dirección del viento, de tal manera que éste no llegue tan rápido a las abejas.
Comenzar a revisar primero las colmenas que están ubicadas en el apiario, del lado opuesto a la dirección del viento. No dejar por mucho tiempo las colmenas abiertas y expuestas y mucho menos con los cuadros sueltos alrededor de la misma. Una vez terminado el trabajo con la colmena, cerrarla inmediatamente y limpiar prolijamente todo vestigio de miel, después recién abrir otra se fuere necesario.

Si se tiene que alimentar con jarabe, en alimentadores internos, hacer rápido el trabajo comenzando con las colmenas que están del lado opuesto a la dirección del viento, cuidando de no derramar jarabe fuera de los alimentadores.

Aunque parezca contradictorio, el alimentador externo o colectivo permite alimentar a las colmenas sin despertar el instinto de pillar en las abejas por que no se necesita abrir la colmena.

Si las abejas se ponen muy pilladoras, -a pesar de haber tomado todas las precauciones- hasta el punto de arriesgar a perder a las colmenas mas débiles y mas acosadas, se debe proteger a las mismas tapándole totalmente la piquera, suspender el trabajo retirando lejos del colmenar, –del lado opuesto a la dirección del viento- todo lo que esté provocando el pillaje. A las colmenas mas fuertes hay que reducirles al máximo la piquera como para que pase solo una o dos abejas por vez, además se puede agregar pasto frente a la piquera para protección. Se puede utilizar si usted desea las servilletas de Ricardo Prieto. (Son secciones de tela media sombra de 1.8 mt. Por 1.5mt. que se coloca sobre la colmena que ataca y sobre la colmena atacada).

Conviene llevar siempre un balde con agua para ir lavando los utensilios utilizados y las manos. Usar preferentemente guantes de goma que se pueden lavar constantemente.

Si se tiene que manipular cuadros con miel, hay que colocarlos en un alza con la parte de abajo tapada con una tapa dada vuelta y por arriba un trapo de piso mojado.

Si hace traspaso de colonias a las cámaras, cuide de retirar inmediatamente los nucleros y llevarlos del lado opuesto a la dirección del viento. Lo mismo si tiene que fusionar colmenas o hacer cualquier otro trabajo en el que sobre material con vestigios de miel, cera o propóleos. Puede parecer una pérdida de tiempo tomar tantas precauciones pero es preferible demorar un poco mas a tener que suspender el trabajo y volver mas tarde porque el colmenar se tornó inmanejable y con mas razón, si hay pérdidas de abejas, o lo que es peor, mortandad de colonias enteras. La mayor o menor predisposición al pillaje de las colonias varía en las distintas razas habiendo algunas mas propensas que otras.
 
Disposición de las colmenas en el apiario

La disposición de las colmenas en el apiario es de vital importancia para controlar el pillaje y la agresividad: A fin de evitar el pillaje y no estimular la actitud defensiva de las abejas es muy importante colocar lo mas separado posibles a las colmenas. Puede ser en grupos de 10 colmenas a lo largo de un camino, a unos 6 o 7 metros del mismo, con las piqueras en sentido opuesto al camino y con una separación mínima de 2,5 metros entre si, en soportes individuales. Esta separación es para evitar molestar a la colmena contigua y para que las abejas al retornar del pecoreo no se equivoquen de colonia entrando en otra vecina. Entre grupos debería haber una separación de 50 metros. Lo ideal es que los grupos estén separados por una cortina de vegetación para que las abejas dejen de perseguir al apicultor después de trabajar el grupo anterior. Si se pudiera, sería muy conveniente separar el camino y las colmenas, con una cortina de vegetación. Seguramente que cada apicultor podrá encontrar la ubicación adecuada al predio que disponga, pero lo que no conviene, es ubicar a las colmenas en hileras, unas detrás de las otras, de manera que cuando se trabaja con una hilera, las abejas de la otra están viendo y sintiendo todos los movimientos, olores y ruidos.

Los apiarios deberían colocarse lejos de los lugares poblados a más de 200 metros de la vivienda mas cercana, alejada de los corrales, gallineros, chiqueros de cerdos, etc. ya que los animales encerrados no pueden protegerse del ataque de las abejas.

Prevención del pillaje durante la cosecha

Durante la cosecha por mas que se la haga con buen tiempo, el tremendo olor a miel hace inevitable el pillaje en mayor o menor medida, al menos con las abejas que manejamos aquí, por lo tanto antes de disponernos a cosechar hay que elaborar una estrategia para evitar los daños que pudiera causar el pillaje. Cosechar preferentemente en horas de la tarde, con buen tiempo o por la mañana después que se levantó el rocío para evitar el pillaje.

Cuanto mas rápida se haga la cosecha, menos tiempo se dará a las abejas a excitarse con el olor a miel, pero eso no significa maltratar a las colmenas porque podríamos provocar algo peor que es su agresividad. Rápido y eficiente debe ser el sistema de cosecha. Nosotros cosechamos alza por alza y no cuadro por cuadro, lo que nos permite hacer en muy poco tiempo el trabajo de cosecha. Para evitar que el olor a miel de las alzas cosechadas llegue a las colmenas del apiario, las ponemos dentro de bolsas de polietileno de 110 cm. por 90 cm. para las medias alzas que es lo que usamos. Con este método además garantizamos la higiene en todo el proceso de cosecha. Para desabejar ahumamos profusamente por sobre los cabezales de tal manera que el humo penetre entre los cuadros y empuje a las abejas hacia abajo. -utilizamos hojas de pino secas para hacer humo por no ser contaminante- Colocamos la tapa de la colmena dada vuelta en el piso por detrás de la colmena. Luego retiramos el alza, lo sacudimos sobre el techo dado vuelta, lo golpeamos dos o tres veces suavemente y lo embolsamos. Las abejas que quedan sobre la tapa las sacudimos frente a la piquera en el piso para evitar que molesten a las otras abejas, Tapamos la colmena. Si la miel en los panales está totalmente operculada los cuadros no retienen a las abejas y tampoco liberan tanto olor a miel después de cosechados y la miel no toma olor al humo. Si no están bien operculados los alvéolos de los panales, el trabajo se torna mas engorroso, cuesta mucho desabejar, la miel toma el olor del humo, y el olor a miel excita a las abejas. La situación se agrava mas aún si se cosecha en plena mielada cuadros que todavía no están totalmente operculados ya que es inevitable salpicar con néctar por todos lados, lo que atrae a las abejas que terminan haciendo imposible el trabajo por el pillaje y por la agresividad de las mismas. Hay que cosechar cuando ya mermó un poco el ingreso de néctar, cuando los cuadros están totalmente operculados y no hay peligro de llevar néctar que lave la miel, provoque pillaje y estimule la actitud defensiva de las abejas. Si se respetan estas premisas la cosecha es tranquila, sin pillaje, con las abejas mansas y con las alzas sin abejas.

Si utilizáramos el método tradicional de cosechar cuadro a cuadro con cepillo para desabejar, con seguridad que si hay un poco de predisposición al pillaje en ese momento, antes de terminar de cargar los cuadros en el alza vacía, ya tendremos que volver a desabejar, con mas razón si los cuadros están sin opercular. Para volver a desabejar se tiene que sacudir el alza y como los cuadros están sueltos, despegados; se desacomodan y, chocan entre si, maltratando los panales los que al romperse derraman la miel que provoca mas pillaje.

Al cosechar alza por alza, los cuadros están pegados al alza y no hay peligro de que se maltraten por chocar entre si en el manipuleo y se derrame miel.

En resumen: Hay que cosechar alza por alza cuando la miel está madura, con sus cuadros totalmente operculados, después que pasó el furor de la mielada pero todavía no se cortó totalmente el ingreso de néctar, desabejar ahumando por sobre los cabezales, desprender el alza, sacudirlo y posteriormente golpearlo dos o tres veces sobre la tapa dada vuelta en el suelo por detrás de la colmena, se ensobra en la bolsa y se apila a un costado o se carga en el vehículo para su traslado. En una tarde de trabajo entre dos o tres operarios se puede cosechar 100 medias alzas. Recordar que el primer medio-alza es parte de la cámara de cría en las colmenas Oksman y no se deben cosechar.

Con respecto a la devolución de las alzas vacías después de la cosecha se tiene que tomar la precaución de no devolverlas hasta que no estén totalmente limpias, no deben tener ni el menor vestigio de miel. Nosotros dejamos que las abejas limpien los cuadros que fueron extraídos en los alrededores de algún colmenar nuestro, tenemos uno contiguo a la sala de extracción de miel. Al principio colocábamos a unos 200 metros del apiario a las alzas para que las abejas las limpien previniendo el pillaje. La falta de tiempo y algunos descuidos nos hicieron colocar cada vez mas cerca de las abejas a las alzas extractadas. Jamás tuvimos problemas de pillaje mientras no se tocaron las colmenas. Una vez que las abejas limpiaron los cuadros hay que devolver las alzas extractadas a sus colmenas. La cosecha y la devolución de los cuadros no conviene hacerlo simultáneamente ya que la exposición de los cuadros cerca de las colmenas, mientras se está cosechando, por mas que estén limpios, puede estimular el pillaje.

Al cargar las alzas vacías algunos recomiendan esperar a que el alza anterior esté completamente cargada y operculada y después levantar el alza cargada y colocar el nuevo alza en su lugar de tal manera que la cargada quede arriba de la vacía. Nosotros colocamos suficientes alzas vacías y siempre por arriba de las cargadas. Si se intercala se hace doble trabajo lo que encarece la tarea. Además, si las alzas tienen crías, se las separa del nido haciéndoles mas difícil la tarea de alimentar y calentar las crías a las nodrizas. Pueden enfriarse o necesitar mayor cantidad de abejas para atenderlas que si estuvieran juntas al nido principal. Si se enfrían además de disminuir el rendimiento futuro, ocupan a las abejas para limpiar las crías muertas y si llegan a mantener las crías a costa de mayor atención, el rendimiento de la cosecha es menor por disponer de menor cantidad de pecoreadoras para la cosecha.

¿Por qué dejar mucho espacio para la recolección de néctar?

Con respecto a la cantidad de alzas que se coloca dependerá de la intensidad de entrada de néctar y es preferible que sobre y no falte, ya que si sobra no-pasa nada, pero si falta, se pierde cosecha, se dificulta muchísimo el proceso de deshidratación del néctar y su transformación en miel. Además se corre el riesgo de provocar la enjambrazón. Las abejas no llenan de néctar las celdas vacías, cargan solo una cuarta parte de la misma para facilitar la deshidratación y su transformación en miel, por lo tanto se necesita mucho lugar. Por la mañana se ve en los lugares que el día anterior tenían un poco de néctar, están vacíos y se encuentran sectores en que ya hay depositado en abundancia jarabe espeso que no se vuelca al sacudir el panal. Si faltara espacio la abeja no podría procesar el néctar convenientemente lo que impide la colecta de néctar y merma la cosecha.
Para que la cosecha sea eficiente las abejas deben disponer de suficiente espacio en los panales para depositar el néctar. Tener una muy buena ventilación exterior para que el intercambio de aire húmedo interno por aire mas seco del exterior se haga convenientemente. Poco espacio interior, con mala ventilación y un ambiente muy húmedo dificultan mucho el trabajo de las abejas lo que las pone muy agresivas.

Al hacer la última pasada de cosecha hay que dejar como mínimo el medio alza suplementaria de la cámara de cría llena de miel y polen. Si además se deja otro medio-alza lleno de miel, mejor aún.

Prevención del “Saqueo”

Durante el otoño y principios de primavera es cuando las abejas se sienten mas predispuestas a saquear a otra colonia. Hablo de “saqueo” y no de pillaje ya que anteriormente se describió al pillaje como el impulso incontenible de la abeja por consumir miel de donde sea, incluido otra colonia, a pesar del riesgo que implica esta actitud. El pillaje casi siempre es inducido por el apicultor al trabajar las colonias mientras que el “saqueo” ocurre cuando las colonias están tranquilas y sin la intervención inmediata del apicultor. El pillaje se desata sobre varias o todas las colonias del apiario mientras que el “saqueo” se produce sobre una sola colonia. El pillaje es un impulso incontenible y no premeditado mientras que el “saqueo” es una actitud estudiada de una colonia que se prepara y elabora una estrategia para robar la miel de otra. El pillaje ocurre a pesar de que la abeja sabe que corre riesgo de muerte, mientras que el “saqueo” se produce sobre una colonia que no está en condiciones de defenderse.

La gran mayoría de los apicultores habrá notado pérdidas de colonias que quedan totalmente sin reservas y con virutas de cera frente a la piquera como señal inconfundible del “saqueo” y casi nunca hay abejas muertas y de haber son muy pocas en relación con la gravedad del acontecimiento.

Es posible que algunos hayan encontrado a una colonia en pleno ataque de otra que la está saqueando y tuvo que contemplar el espectáculo sin poder hacer absolutamente nada.

Estas colonias que atacan en muchos casos son silvestres que fueron robadas o colmenas esquilmadas por la avaricia del apicultor que cree que se puede reemplazar con jarabe la reserva de miel que debe tener una colonia, en especial al inicio y fin del invierno, que es cuando mas necesitan. Las abejas saben de estas cosas y si no tienen reservas las buscan de donde las puedan conseguir y que mejor que una colonia deprimida por la pérdida de su reina, Las abejas saqueadoras saben elegir la colonia huérfana que no tiene ánimo para defenderse y que es conciente de que al final del otoño tiene pocas oportunidades de volver a recuperar la fatal pérdida. Se comprobó que la falta de olor a las feromonas de la reina, sirven de señal a las abejas saqueadoras de que esa colmena contiene abejas que no pueden defenderse y que el riesgo es mínimo.

Yo siempre afirmo que la naturaleza es sabia, le da la oportunidad de vivir a una colonia con una reina nueva pero sin reservas, de otra, que de todas maneras moriría por falta de una reina y la imposibilidad de renovarla.

Puede ocurrir que la colonia tenga una reina vieja y que por razones inexplicables no la haya renovado a tiempo. Al llegar el otoño pueden ser presas del saqueo ya que si todavía tienen reina, liberan muy poco olor a las feromonas Estas también tienen pocas oportunidades de sobrevivir la invernada.

En condiciones normales sin la intervención del hombre es muy difícil que una colonia quede sin reina a pesar de que estas renuevan su reina cuando entra en decadencia ya que este proceso es gradual y siempre hay una reina dentro de la colonia. Solamente queda sin una reina en oportunidad de enjambrar pero este fenómeno se produce en primavera o verano, épocas del año en que no hay tendencia natural al saqueo.

Casi siempre somos los apicultores los responsables de las pérdidas de reinas de la colonia. Ya sea porque la matamos sin querer al manipular las colmenas, en la mayoría de los casos, en exceso, o porque al abrirla y tener esta una reina joven y huidiza las abejas la matan creyendo que la reina está agresiva. La revisión excesiva e innecesaria es el principal factor de pérdida de reinas y de inducción a contraer enfermedades por el estrés que produce a la colonia.

Para prevenir el saqueo hay que tener colonias fuertes con suficientes reservas y por sobre todas las cosas evitar el manipuleo de las abejas en otoño. Perder una reina en primavera o en verano talvez signifique, -si no nos dimos cuenta- tener que esperar un mes hasta que la nueva soberana comience la postura; Pero en otoño o fin del invierno, el resultado es fatal, la colonia ya no tiene tiempo de rehacer su reina y se desmoraliza, además las abejas tienen predisposición al saqueo cosa que no ocurre en la primavera o el verano.

Una colmenita chica con reina nueva y prolífica no corre riesgos de saqueo ya que el olor a las feromonas de la reina intimida a las saqueadoras en señal de que esa colonia está dispuesta a defenderse.

Es muy importante renovar a tiempo las reinas para que la colonia sea siempre vigorosa y logre sin contratiempos llegar al nuevo ciclo estival en óptimas condiciones.

Reitero

Hay que cosechar en fecha oportuna para cada lugar y clima, sin extenderse al periodo de pre-invernada cuando ya se despertó el instinto de saqueo en las colonias (aquí en Corrientes, Argentina; hasta el 10 de abril de cada año), y siempre evitar el manipuleo excesivo de las mismas, pero en especial, después de la cosecha y al inicio de la nueva temporada, cuando todavía no hay zánganos para renovar la reina y las abejas están estimuladas al saqueo.